Persona u organización que dispone de una renta para satisfacer sus necesidades que a su vez demanda bienes o servicios.

Fdo: Pilar Blanco Garcia


EL HABITO DE RECLAMAR
Después de leer atentamente los derechos, que por ley defienden al consumidor o usuario, de todas aquellas infracciones que cometen las empresas, me gustaría expresar sólo un punto importante, el dedicado a la consumidora del hogar “Ama de casa”.
Bien sea por desconocimiento de esos derechos, o en gran parte, porque no nos molestamos en denunciar todo aquello que por ley nos ampara, lo cierto es que, una gran mayoría de amas de casa nos “tragamos” esas irregularidades, y tras el enfado posterior, procuramos olvidar el incidente.
Vemos con gran asombro los artículos marcados en el súper o pequeñas tiendas con publicidad u ofertas engañosas, comercios que no te devuelven el dinero (sí un vale por el mismo importe para canjearlo por aquel artículo que no te va, al ser imposible cambiarlo), manipulación incorrecta de aquellos alimentos que precisan de una higiene y cuidado especiales para su consumo, productos envasados al vacío que esconden el deterioro en un lugar no visible a la vista, la letra pequeña no apta para presbícicos. Y otras tantas incorrecciones que sería largo de enumerar.
Así que desde mi modesto comentario, animo a todas las amas de
casa a ser conscientes de que tenemos unos derechos que defienden al consumidor. Y otras tantas incorrecciones que serían largo de enumerar.
Así que desde mi modesto comentario, animo a todas las amas de casa a ser conscientes de que tenemos unos derechos defender al consumidor. De que podemos dar ese paso; yo diría “gran paso”
Primer consejo: acudamos al apartado de “Atención al cliente”, exponemos nuestra reclamación y si no hay mucho acuerdo, pasemos al siguiente recurso.
Segundo consejo: exigir una hoja de reclamaciones. Y si hay negativa por parte del vendedor, pasamos a una última opción.
Acudir en persona o por escrito a la oficina de protección al consumidor más próxima y exponer nuestra queja.
Demos ese “gran paso” no sólo para nuestro propio beneficio sino para mejorar la calidad de vida.